En ocasiones, la vida nos coloca en situaciones de indecisión. Elegimos a la persona que menos nos incomoda en lugar de a la que más nos aporta. Cambiamos sentimiento por comodidad, pasión por seguridad, emociones por calma, y elegimos casi siempre mal. La vida es y será siempre una cuestión de valentía. Un camino solo transitable con ilusión, con franqueza, con honestidad con uno mismo y con los demás. Sólo la valentía nos hace arriesgarnos con lo mejor, porque casi siempre lo mejor está detrás del riesgo, de lo difícil, de lo casi inalcanzable, de los sueños…
Llegó por casualidad, como una más, como llegan las cosas que son de verdad. Llevaba unos días en mis manos y no había tenido ocasión de sentarme con calma y verla. Ayer fue el día. Lo hice, me puse cómodo, preparé mi ritual de sosiego y… descubrí una de las películas de mayor carga emocional que he visto. Una película de decisiones, dónde el fulminante encuentro entre dos personas vence al tiempo, en una demostración de valentía, de no solo creer en en los sueños sino en luchar por ellos, por cumplirlos…
Posiblemente no sea el mejor film que hayamos visto todos pero, sin duda, esta será para mí una de las películas a recomendar a partir de ahora. En el fondo, todos pagaríamos por vivir una historia así…
Espero no decepcionaros. Que la disfruteis.
Buen fin de semana a todos.
Guido.

Totalmente de acuerdo!la recuerdo como una de las películas que he visto!Me llamaran ñoña pero la verdad ¿A quien no le gustaría conservar el amor para siempre e irse cogido de la mano del que fue y será el gran amor de tu vida?ese amor eterno que dicen que existe pero que en el mundo en el que vivimos es tan difícil de observar!
Estoy de acuerdo la película es totalmente recomendable, eso si,es imprescindible ser una persona capaz de sentir y capaz de demostrar!un abrazo
Posiblemente a mí me falten alguna de esas dos cosas pero… me ha emocionado como si tuviera esa capacidad de sentir y esa capacidad de demostrar. Considero que debería ser una película a mostrar en los institutos a los adolescentes, una enorme muestra de lo que significa luchar por lo que quieres de verdad. Yo no creo que no exista el amor para toda la vida pero con mutaciones. El amor, una vez nace, si es de verdad nunca llega a morir sino que se adapta al tiempo y a las circunstancias. El amor es algo que viaja despacio, en silencio, no aparece pero está y -como algo exclusivo que es- se muestra solo en los momentos realmente importantes. Cuando llega es imparable, cuando no lo hay es infabricable, si se le apura se apaga, si se le espera tarda, pero cuando es de verdad termina asomándose a nuestra ventana.
La película, para mí, es una demostración de eso. De dos historias que se encuentran, de dos personas que se apartan por las circunstancias de sus vidas, que se aman un día para siempre y se buscan hasta encontrarse de nuevo. Él la espera, ella no es feliz con el hombre al que cree que quiere y con el que está. Él desiste, ella añora. Él sueña, ella suspira. Él la recuerda, ella no le olvida. Hasta que un día se encuentran de nuevo las ganas de él y la inseguridad de ella. Renace otra vez lo que nunca llegó a morir y deciden apostar por ello.
El amor y la constancia. Sin duda, valores de los que -como bien dices- no está sobrada la sociedad actual, que prefiere seguridad al lado de quién no le llena a arriesgarse apostando por lo que de verdad quiere. Totalmente de acuerdo Fortaleza. Un abrazo!.
Tu eres capaz de sentir y de demostrar eso sin duda!ambas!sin falta de ninguna!La verdad es que es una película que deja huella.
Me considero una persona capaz de olvidar “casi a la velocidad de la luz” el argumento de una película,pero hay algunas que marcan en profundidad,para mi ésta es una de ellas. Si me permites…te recomiendo “la casa de mi vida” hace pensar,o a mi por lo menos…un fuerte abrazo
quién no tiene una historia triste que contar es que no ha vivido la vida intensamente…
Siento estropear el momento de ensoñación, pero pareciera que escribas estas lineas bajo la borrachera postfilm…jajaja…no creo que lo mejor sea (casi siempre) lo que está detras del riesgo, lo dificil, lo inalcanzable..creo que cuanto más dificil de conseguir sea nuestro objetivo lo hacemos más “interesante”, pero eso no lo hace ser mejor. Otra cosiña; Fortaleza comenta “es imprescindible ser una persona capaz de sentir y capaz de demostrar ” para ver la peli: yo personalmente, no conozco a nadie que no sienta ni padezca, las personas se mueven por sentimientos y la capacidad de demostrarlo depende de muchos factores, de la situación de cada uno.
Hay amores cómodos, amores que nos aportan estatus social, amores que nos aportan seguridad economica, amores que nos llenan intelectualmente, amores que nos transmiten seguridad personal, amores que nos quitan de la soledad…quien no conoce algun caso de personas que no saben estar solas y van solapando una relación con otra?, comienzan un capítulo sin haber cerrado otro, y así viven, sin saber ni en que episodio de su vida se encuentran…llenamos vacíos emocionales con “amores” que no son tal.
Otra cosa es para mi el enamoramiento, esa fase bioquimica en la que aparece una “hiperbolación” de la realidad. (no quiero enredar con eso ahora).
Por último, querido Guido, la vida para mí no una cuestión de valentía, desde el mismo momento que empezamos a respirar la vida se desliza sola… es el MIEDO el que nos paraliza, es el miedo a caernos, el miedo a equivocarnos el que no nos deja tomar las decisiones que deseamos. Si yo tuviera que animar a un amig@ a tomar una decisión no le diría “sé valiente”, nononononono….le diría “adelante, no tengas miedo…” y si te caes, no pasa nada…al menos hiciste lo que tu alma te dicta….y aqui están los amigos, para recoger los pedazos que queden de ti (that´s life).
un biquiño moi forte pra tod@s!!!
Extraordinario Belenciña, EX-TRA-OR-DI-NA-RIO!!!. Solo discrepo en lo de que todo el mundo siente dependiendo de sus circunstancias. Sinceramente creo que la forma de sentimiento y la manera en que se manifiesta de cara a los demás sí depende del momento, pero la forma del sentimiento, no el tipo de sentimiento. El sentimiento en sí, es decir, la capacidad de sentir muy dentro, depende de la materia prima de la que se compone ese material sensible que todos (de algún modo y en mayor o menor medida) tenemos.
En cuanto a tu afirmación de que lo difícil llama más, es cierto, tiene ese punto de magia necesario en toda historia pero, ¡ojo!, por muy difícil que sea no será maravilloso si no lleva implícitos ingredientes como el deseo, la pasión, la atracción, el sentirse a gusto e incómodo a la vez a su lado, etc… Si no hay eso, lo difícil es como si fuera lo más fácil del mundo. Igual, exactamente igual!.
Para acabar usaré alguna de tus últimas frases. Me han encantado. Yo las invertiría y las uniría para darle un consejo a un amigo: “¡Adelante, no tengas miedo!. ¡Sé valiente!”.
“La casa de mi vida”, recomendación aceptada. Será la próxima. Muchas gracias Fortaleza!.
Siento no poder escribir mucho más, (estoy en pleno chollo), simplemente quería aportar una nueva perspectiva del debate. Se habla de lo que puede o no aportar un amor y NO sobre lo que PODEMOS aportar al amor, dejamos siempre en manos de la otra persona la responsabilidad sobre la sostenibilidad de lo que NOSOTROS deseamos o queremos, pasando por alto el detalle del conjunto, que el amor SIEMPRE es cosa de dos y que lo uno sin lo otro no tiene la capacidad de perdurar o, simplemente, de existir…
Para Guido: a ver si un día de estos le das de mi parte un consejito a ese amigo de tu amigo (osease: tu mismo): ¡adelante, no tengas miedo…..se valiente!
Para Ari: hola Ari! permiteme una pregunta: ¿que cualidades buscas en un chic@ para que te enamore?…igual que tu buscas algo en los demas para que te parezcan especiales, la otra persona hará lo mismo contigo, verá cualidades en ti que le parecerán únicas. Por eso para mí no hay que aportar nada al amor, siendo tu misma ya lo estás dando todo.
El problema está en conseguir ser tu mismo al 100% (parece fácil ¿verdad?). El problema es ser capaz de diferenciar que lo que tienes delante sea real al 100%, que el otr@ no esté tratando de ser lo que no es.. para finalmente descubrir que se trata de un estafador del amor. Más problema es ver cualidades en el otro que realmente no tiene… y todavía es más problemático saber perfectamente lo que tienes y querer cambiarlo, amoldarl@ a tu gusto…
El amor suele ser cosa de dos, pero hay una canción que me encanta desde niña que dice algo así:
” La prefiero compartida antes que vaciar mi vida. No es perfecta pero se acerca a lo que yo….simplemente soñé”
(“el breve espacio en que no estás”, Pablo Milanes)
la versión con Victor manuel es muy bonita.
Biquiños pra todos!
Hola a tod@s!.
Empezaré por el final: Extraordinaria canción, una canción llena de realismo y con una letra excelente.
Ari, sin duda alguna, el amor es cosa de dos. Pero el amor real no depende de que otro sienta o no. Depende de lo que nosotros sentimos de verdad. No es necesario un 100% para que exista amor verdadero. Yo tengo mi 50% y si es así, estaré pleno en lo entregado. Lo recibido ya no depende de uno. A veces uno siente mucho pero no es capaz de manifestarlo. En ocasiones también sucede al revés. Existen auténticos profesionales del cambiazo, que manifiestan un amor incalculable pero en realidad no lo sienten.
El problema principal es cuando hay personas que por miedos, dudas, recelos, etc… incapaces de estar y sentirse solas temporalmente, buscan o se dejan conquistar por otras personas que no les gustan ni les hacen sentir atraídas, pero que les hacen compañía. Son los llamados amigos para todo, relaciones que cuando rompen no dejan tanta huella en el conquistado pero sí destrozado al conquistador. Relaciones que representan un puente en todo camino de cambio pero que no son un ejemplo de amor. Para mí sería triste vivir una situación así porque creo que siempre he estado con gente que me atraía, me ilusionaba y a la que quería profundamente.
Decir que estoy totalmente de acuerdo con lo de que cargamos la responsabilidad en el otro: “Que llame el/ella si quiere algo”, “Yo ya di mucho”, etc… todas ellas muestras de orgullo, olvidando que el orgullo no gana ninguna batalla.
En cuanto a lo que dice Belenciña, me considero una persona muy valiente en situaciones extremas. No me tiembla el pulso a la hora de tomar decisiones que suponen un antes o un después ni pedir perdón si me equivoco y tengo que regresar. El tema es tenerlo claro. Eso es lo difícil. Arriesgarse a dar pasos de equilibrista en la delgada línea de las relaciones personales conlleva herir a alguien siempre, incluído uno mismo. Pero, aún así, soy valiente, no lo dudes, a veces demasiado. He partido de lugares en los que lo más fácil era quedarse. He renunciado a historias que me hacían sentir increíblemente bien solo por estar en el lugar que yo creía correcto. He tumbado a Goliat y perdido con David. He luchado siempre contra el olvido pero… cuando no hay remedio, el olvido es lo mejor. Y créeme, me doy ese consejo muchas veces porque me considero ese valiente que tú dices en todo menos en la derrota. Ahí intento abandonar minimizando los daños y en silencio. No es una cuestión de luchar por lo que pudiste tener y perdiste. No es un remedio sonreir cuando en realidad estás triste. Creo en el beso, pero mucho más en el abrazo. Y cuando el abrazo no aparece, es porque ha llegado la hora de irse…
“Ser valiente”, “luchar contra el olvido” y “el olvido es lo mejor”.
En ocasiones, lo valiente no es tomar la decisión de apartarse, sino aguardar. Esperar a que el otro encuentre el camino que le llevará a la encrucijada en la que está uno y así seguir el sendero juntos. El problema es cuando, en la espera, uno empieza a sentir sed, y la sed le produce angustia. En ese caso, uno debe decidir si lo mejor es tomar otro cruce y comenzar un nuevo camino, o seguir en ese lleno de piedras que le hacen tropezar y caerse a cada rato, en unas condiciones que le provocan alucinaciones y desvaríos, que le hacen daño física y moralmente. Decir “aquí me quedo; yo voy por aquí y tú por allí” no es lo valiente, en este caso. Lo valiente es exponerlo, preguntar a dónde va el otro y si va con uno antes del tiempo previsto, y aceptar la decisión del otro de no hacerlo.
No existe el olvido, Hace un par de meses, alguien me dijo que el tiempo no le haría olvidar lo que siente por otra persona, pero sí lo mitigaría. Yo no he olvidado ni a quien me ha hecho daño ni, desde luego, a quien me ha querido aunque hace mucho que se haya ido. Todos siguen presentes. Y les echo de menos siempre. Por eso luchar contra el olvido es una pérdida de tiempo, en mi opinión, y un gasto de energía considerable. Esta energía debería emplearse en continuar nuestra vida con nuestra herida, aplicándole remedios para que cicatrice lo antes posible, y bien, para que no vuelva a abrirse cuando nos encontremos con quien nos ha rajado el corazón a cuchillo.
Toma ya!… Estoy contenta, como me ha gustado leer tu respuesta!….siento que despues de la tormenta con fuerte marejada, vientos de fuerza 3 a 4 y olas de hasta 5 metros…llega la marejadilla…jajaja…y pronto la calma chicha…
biquiño moi forte, meu rei…
o abrazo deixamolo pra outro momento…non vaia ser que me sexas como un que coñecemos nunha ceremonia fai pouco, sisisisisi, aquel tipo de pelo decoloreado que a lo tonto a lo tonto…
“Las cualidades que siempre buscamos son aquellas de las que siempre carecemos”. Pero no podemos proyectar esas cualidades para buscarlas en la otra persona, más aún, cuando ni tan siquiera nosotros mismos disponemos de ellas. Eso resultaría de un egoismo supino. Sí, uno puede suponer ser el 100% de sí mismo,pero eso no resulta compatible con una vida compartida, como lo indica la propia expresión. Cuando compartimos una vida con nuestra pareja, chico-a, la propia decisión implica una yuxtaposición ontologíca, un tipo de “asociación” entre las personas que conlleva dos hechos inseparables: por un lado, renunciar a la exclusividad de una parte del yo como ser que pasa a ser conocido, compartido y utilizado por la otra persona y, por otro lado, hacer exactamente lo mismo con la parte del yo compartida por la pareja. La conclusión es que, el subconjunto común o subyugado de los dos “yo” tenga la suficiente entidad como para poder constituir un “todo” tan importante que refleje la superioridad de la relación y, por lo tanto, del bienestar de la misma. Resumiendo, renunciamos a una parte de nosotros, NO para perderla, sino para COMPARTIRLA y, a cambio, ganamos otras cualidades que nos APORTA la relación.
Es muy bonito pero… la gente no tiene paciencia para esperar. Lo queremos todo ahora y ya. Preferimos desconfiar del otro a pensar que nos está dando lo mejor que tiene. Escapamos de las situaciones que no podemos controlar (muchas veces las más sinceras y reales) buscando otras que no nos hagan sentir vulnerables. Incluso en muchas ocasiones, vivimos lejos de lo que echamos de menos y cerca de lo que solamente nos acomoda, nos da esa extraña seguridad que necesitamos para no angustiarnos. Renunciamos a los sueños y optamos por lo que la vida nos pone en bandeja. Y así, difícilmente, llegaremos a algo más que lo que nos espera.
En todo caso, yo no soy psicólogo ni analista de sociedad. Es una humilde opinión cimentada en mi propia experiencia y en casos conocidos. Lo que tengo claro es que si no estoy con quién realmente me atrae… estaré solo.
Bicos e abrazos (non fan pequenos pero tocan a víspera).