El aire sopla diferente, parece más frío y en realidad lo es, pero alimenta a los pulmones con mayor fuerza. Estar en la cima no es estar en la cumbre, nunca lo fue. A veces hay que subirse a lo alto, arriesgando a morirse de frío para ver que el valle ofrece cosas mejores. Son esos momentos en los que decides dar un paso atrás para dar dos hacia delante…
Él había creído alcanzar el cielo, para ella era el valle soñado. Él pensó que todo era perfecto, para ella lo perfecto era que todo fuera de aquel modo. Él soñó con escucharla, ella con poder hablarle. Él creó un espacio, ella buscó el hueco. Conectaron tanto que se quedaron solos, no existió más en aquella hora, Ella y Él, solo su eco. Él se aisló del miedo, a ella el miedo la aisló de él. Él surcó el desierto dibujando una sonrisa, ella sonrió al verla desde el aire. Él desnudó sus ideas, ella se desnudó a medias. Él creyó en su franqueza, ella tenía claro su credo. A él se le durmieron los sentidos, a ella se le agudizó el ingenio. Él no buscó ayudas, ella tuvo cómplices. Él le cantó a los ojos, ella le beso la mente. Él se río de sí mismo, ella se rio al verle. Él actuó como un payaso, ella fue la afortunada espectadora. Solo él aisló su miedo, a ella solo el miedo la aisló de él.
Él había dado un paso atrás, los periódicos se hicieron eco de su encuentro. Las noticias corrían como ríos de tinta. El comentario era el mismo. Los egos resentidos de algunos, las miradas de decepción de otros, las risas inevitables de algún viandante, el sin sentido supremo que otorga un juego sin reglas… Todos hicieron caminos para que pasearan las dudas. Todos lo criticaron, lo juzgaron por su falta de orgullo, por su enorme paso atrás. Todos se entristecieron, todos creyeron en su inteligencia y se sintieron decepcionados, todos menos él. Él…, solo se aisló del miedo.
El orgullo pierde más batallas de las que gana pensó al irse. Su despedida tuvo toda la frialdad que no habían tenido esos últimos 365 días. Él y ella siguieron su camino y mientras ella se alejaba… Él prometió no volver a mirar atrás.
Pasó el tiempo y un buen día, uno de sus antigüos amigos le vió por el parque paseando, alguien a quién aquella noche había molestado con su paso atrás, alguien de quién nunca entendió su comportamiento, alguien que sufrió como él y en cambio aceptó el juego incoherente de lo extraño… siendo su peor aliado con el más egoísta de los comportamientos.
Se quedó a un lado observándole. Vio como se detenía y en la base de un árbol escarbaba buscando con ahinco. Se escondió y observó que de la tierra sacaba una caja. Dentro algo parecido a una tarjeta. Vio como la leía balanceándose, como bailando consigo mismo. Durante un buen rato, aquel parque fue suyo, solo suyo y de nadie más. Al acabar pudo ver como la arrugaba dejándola en el suelo al tiempo que decidía partir. Lo miró con atención una vez más mientras se alejaba y percibió una enorme sonrisa en sus labios.
Le dejó irse y curioso corrió a descubrir aquel secreto. Cuando llegó vio una tarjeta musical. La abrió. Dentro comenzó a sonar una canción sobre los trazos de una pluma en papel sepia, con un texto:
“Algún día echaremos de menos las palabras que ahora no dimos, el cariño de ese abrazo perdido, aquella conversación a la que le faltó profundidad, la sonrisa del otro en cualquier lugar. Algún día nos arrepentiremos de no haber sido honestos, de no haberle dado fuerza al beso, y… tal vez también, de no haber sido capaces de mirarnos de frente y soñar…
Algún día pensarás en mí, lo sé, y me echarás de menos, mucho más de lo que yo a ti. Seré lo imposible, tu mayor anhelo, mis sentimientos se los habrá llevado el tiempo, querrás darme un abrazo, ése con el qué no has vuelto a abrazarme, decirme un te quiero, pero será demasiado tarde, estaré demasiado lejos, no habrá nada que hacer, tan solo agradecer el recuerdo. Ese día bailaré conmigo nuestra canción por última vez, sonreiré de verdad, sonreiré por dentro, habré perdido tu batalla pero habré ganado la del tiempo. Porque ésa sí era nuestra noche, sí nuestro momento, pero en ti… ya no quedaban razones, nunca hubo sentimiento.
Jamás me arrepentiré de lo que he hecho, porque lo hice todo… y todo con el corazón abierto”.
En aquel instante, su amigo tiró la tarjeta al suelo y se fue corriendo. Le había cambiado la mirada, se le humedecieron los ojos y se había dado cuenta de muchas cosas, de lo que tenía y le faltaba, de cosas que nadie vio aquella noche, ni siquiera ella misma. Corrió durante un buen rato pero, en aquel parque, ya no quedaba rastro de Él.
Él, aquella noche de tiempo atrás, había hecho lo que sentía, había intentado estar con lo que más quería, y había entendido que -definitivamente- debía olvidarla… Con más bajas de lo esperado, esa noche, había perdido la gran batalla pero había salido vivo de aquella guerra.
Su amigo por fin entendió que, aquella noche de hacía tiempo, Él había dado aquel enorme paso atrás para dar, definitivamente, sus dos primeros pasos adelante…
En el suelo, arrugada, una tarjeta, con un mensaje y una canción que no dejaba de sonar…
“…..el hombre que estaba conmigo, un pintor, una vida diferente a la mía, tiró una piedrecilla al agua. En el lugar en el que cayó la piedra aparecieron pequeños círculos que se fueron ampliando, ampliando, hasta alcanzar a un pato que pasaba casualmente por allí y que nada tenía que ver con la piedra. En vez de asustarse con la onda inesperada, decidió jugar con ella.
Algunas horas antes de esta escena, yo entré en un café, oí una voz fue como si Dios hubiese tirado una pidrecilla en aquel lugar. Las ondas de energía me tocaron a mí y a un hombre que estaba en una esquina, pintando un cuadro. El sintió la vibración de la piedra, yo también ¿Y ahora?.
El pintor sabe cuando encuantro a una modelo. El músico sabe cuando su instrumento está afinado. Aquí en mi diario, soy consciente de que ciertas frases no son escritas por mí, sino por una mujer llena de luz que soy y rechazo aceptar. Puedo seguir así. Pero también puedo, como el patito del lago, divertirme y alegrarme con la ola que llegó de repente y alteró el agua.
Existe un nombre para esa piedra: pasión. Describe la belleza de un encuentro fulminante entre dos personas, pero no se limita a eso; está en la excitación de lo inesperado, en el deseo de hacer algo con fervor, en la certeza de que se va a conseguir realizar un sueño. La pasión nos da señales que nos guían la vida, y me toca a mí descifrar esas señales.
Me gustaría creer que estoy enamorada. De alguien a quien no conozco y que no encontraba en mis planes. Todos estos meses de autocontrol, de rechazar el amor, han dado como resultado exactamente lo opuesto: Dejarme llevar por la primera persona que me prestó una atención diferente.
Menos mal que no tengo su teléfono, que no sé dónde vive, que puedo perderlo sin culparme a mí misma de haber perdido una oportunidad.
Y si fuera ése el caso, aunque ya lo haya perdido, yo he tenido un día feliz en mi vida. Considerando el mundo tal y como es, un día feliz es casi un milagro…”
Pd: …….. mi anonimato no es tal porque la persona que lo lee conoce perfectamente mi identidad….
Me quedé a medias…continuo….. tu relato Guido como siempre es espectacular y me ha recordado de alguna manera al diario de Maria . Un fuerte abrazo
” I don´t wanna die
but I ain´t keen on living either,
before I fall in love
I´m preparing to leave her”.
meu Robbie.
meu rei, en español sería algo asi:
“No quiero morir
pero tampoco me entusiasma la vida,
antes de enamorarme
ya estoy preparado para dejarla”
sigue sendo do meu Robbie
No quiero estar ni un minuto más deshojando una verdad
que nos mira a la cara de cerca y no se larga.
No quiero ser el que sabe más ni el que nunca falla
detesto ser el que va detras y te levanta…
(a partir de las 22:11 de hoy. AMEN)
Me hace sentir especial como lectora lo que escribes porque tú eres muy especial. Un beso gordo!
Muchas gracias!. Lo especial es todo aquello que guardamos en un lugar diferente…
Buenos días “Guido”, todavía este nombre me suena raro pero supongo que porque no lo conocía. Me he pasado toda la mañana leyendo tu blog. Es increíble y ya veo que no soy la única que se ha dado cuenta de eso. Me quedo alucinada con tus obras escritas y con los comentarios. Pero bueno, no me metí aquí a escribir para alabar tu blog sino para darte las gracias por la noche que me has hecho pasar al lado de tus amigos. Te conozco desde hace tiempo y siempre vi detrás de ti a un chico atractivo y muy muy interesante pero nunca pensé que detrás de ese chico con cara de pillo (que confieso que siempre me hizo temblar) hubiera un hombre de los pies a la cabeza. Nuestras conversación de esta noche interrumpida por tus ganas de guardar silencio y aislarte (algo que también entiendo porque yo lo he hecho) fue de lo mejor que me ha pasado en bastante tiempo. Yo acostumbrada a la tontería de gustar sin más y sentirme querida solo por las miradas y las chorradas vacías de los chicos, esta noche tuve que cerrarme la boca para no meter la pata. Y no te digo más. Eres algo increíble, es increíble como hablas, como tienes todo bajo control cuando te dejan usar las palabras. No sé si te fijaste pero toda la mesa estabamos pendiente de ti cuando te quedabas callado y tardabas en responder. Yo la primera. No sé como consigues controlar tanto el silencio, no lo sé, no consigo entenderlo, yo no soy capaz. Me siento vulnerable en este momento, me siento bien, feliz, no sé, es difícil de explicarlo, me siento respetada por un tío, por un tío que se te mete, se te va metiendo y te vas para casa creyendo haber pasado página y no lo consigues. No sé como lo haces, Javi, Guido o quien quiera que seas o hayas sido esta noche. Me gustaría volver a verte, pronto, necesito de alguna manera estar cerca y poder charlar de nuevo. Necesito que alguien me de lo mejor. Dices que tú ahora puedes dar poquito porque ha sido un año difícil y no estas todavía cargando para dar lo mejor. Pero si tú eres lo mejor. Me gustaría conocerte cuando estés a tope como tú dices. Ojalá llegue ese DÍA PERFECTO en que ese chico dulce e inteligente me preste toda su atención. Hasta ese momento esperare con la calma que pueda tener a encontrarte de nuevo y poder disfrutar otra vez de uno de los mejores conversadores que he conocido. Para acabar porque te estoy pegando una paliza tremenda seguro, me gustaría hacerte una pregunta que me llevo haciendo todas estas horas: Se puede esperar algo más de alguien que se despide la primera noche con “Sé feliz, intenta ser feliz, te juro que se puede”?.
Gracias por vuestras palabras, por las ideas que describen cada una de ellas y por las intenciones (creo que buenas en todos los casos) que se atisban al leerlas. No me detendré mucho en explicar este post porque hay cosas que no tienen explicación y otras que no merece la pena explicar. En cualquier caso no profundizaré en lo escrito. Es un post más, de un momento más, sin ninguna intención especial.
En cuanto al último comentario, que sepas Olaya que para mí también fue un placer, que opino exactamente lo mismo acerca de lo ameno de nuestra conversación y de alguien que ha sabido escucharme y entenderme en una noche en que lo único que necesitaba era eso. Mi más sincero agradecimiento. En lo referente a tus impresiones, creo que no soy un hombre de los pies a la cabeza ni de la cabeza a los pies. Soy un hombre que intenta que sus pies describan los pasos que nacen en su cabeza y que sueña cada mañana con que su cabeza sea feliz con cada paso que dan sus pies. Un hombre que se ha equivocado mil veces pero que no cuenta con fracasos a sus espaldas porque todo lo ha intentado dando lo mejor. Gracias de todos modos por tus palabras toda esa noche, me han hecho sentir bien, algo que llevaba días sin ocurrirme y con lo que no contaba al llegar. Espero que las mías también te ayuden a seguir en tu camino, a ver la vida del color que yo intento verla siempre, azul, el color del cielo y el mar. Hay un error en tu pregunta porque esa no fue la primera noche que nos vimos, supongo que te referirás a la primera en qué hablamos y nos dedicamos una atención diferente. ¿Qué se puede esperar de alguien que se despide con “Sé feliz, intenta ser feliz, te juro que se puede”?. Pues supongo que lo mismo que se espera de quién te desea lo mejor y te dedica toda su atención al menos por unas horas, cuando te sentías pequeño y pasas a sentirte importante: Alguien para siempre. El formato no es lo importante y está escrito al final de un largo camino que todavía ahora empiezo…
Vamos que eso es espera sentada que Javi se va a tomar mucho tiempo para decidir. No, en serio, me pareces majisimo y no pienso estropear nada con ninguna de mis preguntas. Me encanta tu blog y sé que tu momento exige paciencia. Yo la tengo, la mía es infinita. Un beso enorme wapísimo!!!!.
Siempre acostumbro a tomarme el tiempo necesario para todo. Acostumbré desde pequeños a mis dedos a acariciar la tecla antes de pulsarla, a mi mente a decidir qué hacer y no hacer antes de hacerlo, a mis pulmones a suspirar un par de veces antes de exhalar profundo, a mi lengua a mojar los labios antes de pronunciar la palabra exacta. Este momento requiere muchas de esas cosas, cosas que no he podido decir, aire que no he podido expulsar, palabras que se han quedado conmigo a pesar de horas y horas de conversación.
Me encuentro en ese punto exacto del que a uno no le apetece moverse. Ausencia total de sensación y dolor. Adormecimiento de los sentidos. Decepción por el paso del tiempo.
Necesito más que nunca respirar dos veces antes de exhalar profundo, observar al cielo, comparar las estrellas una por una y no pensar en nada más. Necesito entender y por encima de todo, necesito calma y tranquilidad.
Demasiada energía gastada para llegar aquí, un punto en un camino que no lleva a ninguna parte pero que…, al menos, no está al lado de un precipicio…
Por ello, no es una cuestión de tiempo, de que alguien deba o no deba esperar, no!. Es una cuestión de sensaciones, de volver al equilibrio que toda persona necesita para sentir de nuevo, para querer de nuevo y -por supuesto- para arriesgar de nuevo…
sabes como cantan las ballenas?
uuuuuuhhhhhh uuuuuuh uuuuh uuuuuuuuuuuuuuuh uh…..!