Sé que no es lógico escribir en un blog momentos tristes, pero yo entiendo este blog y siempre lo he entendido como el lugar dónde uno expresa, sin más… expresa.
Son muchas las ocasiones en las que oimos comentarios tipo: “Esto es un regalo”, “estamos de prestado”, “la vida son dos días”, “estamos de paso”, etc… y sólo cuando algo malo sucede a un ser cercano, somos conscientes de que hay que vivir y -durante unos días- planeamos hacer todo eso que no hacemos: viajar a donde siempre hemos querido, comprarnos la casa que nos gusta, ir de tiendas y regalarnos aquello prohibitivo, o cenar en aquel restaurante y darnos el capricho,… para luego terminar olvidando los propósitos y caer en la misma prisa de siempre sin saborear lo poco o mucho que la vida nos pone al alcance.
San Lorenzo hasta este año era un día que para mí y mucha gente más había pasado inadvertido, es más no es ni un santo de los llamados ricos, de esos que se celebran en familia y todo eso. Pero desde el pasado martes, San Lorenzo es mi héroe y se ha convertido en el cumpleaños de quién hasta hace un tiempo compartía conmigo y con todos vosotros este lugar de sueños. ¿Por qué “héroe”? y ¿por qué “cumpleaños”?. La respuesta es que ese día un milímetro separó la vida y los sueños del desasosiego y la tragedia. Durante ese vuelo terrible se debatía mucho más que una simple herida o un simple golpe. En estos momentos uno llega a creer que San Lorenzo algo ha podido hacer separando la delgada línea que separa una vida de la más absoluta oscuridad. Fuera así o no, San Lorenzo siempre será un invitado más en cualquiera de nuestras reuniones. Él es el culpable de que un gran amigo tenga algo que celebrar: una nueva vida, un precioso amanecer, un nuevo cumpleaños…
Ese día la moneda que el destino lanzó al aire calló de cara. El viento la giró y giró y cuando presentaba cruz le dio un empujoncito para que diera una vuelta más. San Lorenzo, pensemos que hizo el resto. ¡Qué más da!. El maestro está ahí, ya está en ruta y en breve volverá a las calles. Los que le conocemos le disfrutaremos y los que no tenéis la suerte de hacerlo, tal vez podáis disfrutarlo también a ratillos por aquí. No hay una moneda en el mundo con más valor. El de la suya es incalculable, y su suerte… también.
Una moneda en el aire.
Agosto 14, 2009 de Guido
Javi…
… entiendo que Aitor ha tenido un accidente. Menos mal que también das a entender que se recuperará.
Transmítele un abrazo de mi parte…
No tengo más palabras, me he quedado de piedra.
Estamos en contacto.
Gracias Anita. Ya hablaremos porque no es el momento de dar datos. Ya os contará él. A veces las películas no reflejan toda la realidad y en otras ocasiones la vida te parece sacada de una de ellas. Ya le he transmitido tus deseos. Muchas gracias. Hablamos dentro de poquito. Besos.
La vida es un momento, y es breve, aunque nos parezca tan larga en ocasiones. Este pensamiento, que parece filosofía barata, lo tengo bien metido en el alma desde hace algunos años, muchos más de los que me gustaría recordar. Sé que hay que vivir el día a día pensando en el futuro. Al Maestro se le coge cariño después de haberle leído, casi como si se hubiese hablado con él. Y se le echa de menos en este blog, ya te lo he dicho otras veces. Espero que esté bien, que se esté recuperando, que vuelva al frío y al calor de su ruta, que celebréis pronto que esto es así.